jueves, mayo 25, 2017

Asado








Hacia mucho que no nos veiamos con mi amigo Ricardo y un dia le mando un mensaje preguntandole si queria juntarse a cenar. El dice que si y pasa a buscarme. Como me habia olvidado que tenia reunion de consorcio, lo hice esperar unos minutos. Salgo antes que finalice la reunion, lo saludo, nos subimos a su auto y le pregunto que tenia ganas de comer. Me dice que conocia una parilla muy buena yendo para su barrio, Villa Devoto y que queria ir ahi. Unos minutos mas tarde, entramos en un lugar con luces de telo, menu de una sola hoja fotocopiado y musica al palo. ¿Aca se come bien, Ricardo? le pregunte con un poco de desconfianza y me dice que no me preocupara, que soy un prejuicioso. Si mi sentido aracnido se disparo ni bien entramos al lugar, quiero confesarles que se quedo corto. Muy corto.

Nos sentamos en un mesa medio escondida y pedimos un asado para 2 personas. Nos trajeron pan calentito y unos porotos (creo que eran porotos) y esperamos la cena.

Una hora mas tarde nos trajeron el asado. La morcilla estaba fria, la provoleta tambien y el vacio era espantoso.

Despues de pedir la cuenta, pedimos si nos podian armar dos paquetes con lo que habia sobrado (con Ricardo apostamos a quien le iba a tocar el pollo) y dejamos 15 pesos de propina como venganza, dinero suficientemente lejano al 10% de lo que costo el asado.
Brian.

1 comentario:

Tomás en Shorts dijo...

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